sábado, 12 de enero de 2013

Apuntes junto al mar de la memoria

"Apuntes junto al mar de la memoria", que se acaba de publicar en Quito -Ecuador-, es una antología de versos, la segunda -la primera se publicó en Ceuta en 1.986- El libro contiene una selección de poemas de las obras PAISAJE EN GRIS,CON EL COLOR DEL MAR,UNA MONEDA DE SOMBRA PARA UN SUEÑO,C.D.BALADA DE SEPTIEMBRE,PLAZA DE MAYO,DOCE DE MAYO, UN CAMINO A PONIENTE y un grupo de poemas sueltos, inéditos la mayoría de ellos, entre los que figuran los que inserto a continuación: 



ATARDECER EN RIANXO
-Soneto en la terraza de un café-

Aquí se hizo el paisaje relicario
para guardar la paz junto a la ría.
Aquí escribió con signos de armonía,
vecina al mar, la brisa un calendario

de jornadas sin tiempo, un breviario
de luz y eternidad … Adorna el día
un encaje de sal y el sol que guía
la gaviota de un sueño libertario.

Se derrite septiembre en la terraza
de este café. La vida se deshoja
con aroma de tiempo marinero

y “saudades” de ayer, mientras desplaza
el beso de la tarde, paradoja,
hacia la mar la tierra del viajero.



UN MENDIGO, BAJO EL SOL DE MAYO,
TERRAZA DE UN CAFÉ, CATEDRAL AL FONDO-

Se pierde en la tristeza su mirada,
casi oculta en el gris de la visera
de una gorra mugrosa, compañera
de su atuendo de andrajos. Derrotada

tiende su mano un puente a la alejada
caridad. Lleva flores. Tal vez quiera
cubrir con dignidad de primavera
la anhelada limosna. Su ignorada

humanidad recorre la terraza
frente a la Catedral, como si fuera
un salpicar de sombra. Y de su ramo

acerca, con torpeza de la mano,
el cardo que compró mi compañera
-humilde transacción- junto a su taza.




UNA TARDE EN MADRID …
En memoria de Sagrario Torres

Madrid, tras el cristal de la ventana,
envuelto en lluvia. Noche prematura
apagando el susurro. La ternura
de la última caricia. Una lejana

postal sobre la colcha, casi nana
para acunarle el sueño a la aventura,
que no habría de emprender con la escritura
de un último soneto …La campana

de un oratorio, ahogada en amarillos
reflejos de hospital en su mirada,
nos dijo adiós, prendida ya al paisaje

detrás del mar. Vagando en los pasillos
anónimos, su vida, deshojada,
acercaba a la noche su viaje.




APUNTE EN LA MADRUGADA DE
UN VEINTICINCO DE DICIEMBRE
Bordó anoche el calendario,
sobre una almohada de luna,
la pequeñez de una cuna
llena de Amor …Y un rosario
de estrellas era notario
del desamor: un mendigo,
al amparo del abrigo
de un portal, lamía su pena,
ajeno a la Nochebuena,
con el vino por amigo.




ES CUATRO DE SEPTIEMBRE
Es cuatro de septiembre.
Un cementerio acoge
los restos de un humano masacrado.
Quizá él venció al olvido
oscuro de la tierra manejada
por el ácido hiriente que trajo el dictador …

Pero no está su voz en los azules
de la tarde chilena.
Pero no está la gente de Chile reclamando
su derecho a vivir
entre claveles.
Pero no están los niños,
hartos de leche, dando
su sonrisa a la lumbre del cono sur.

El hombre de las caras libertades,
del sueño de horizonte,
de la hermandad pesada,
se quedó, un día de plomo, sumergido
en una muerte anónima y violenta.
- Quizá una suerte,
irónico pasaje de los pueblos vendidos -
Sus paisanos
fueron pasto, con prisas,
de un uro torturante y maldecido
por el Dios qué tomó como pretexto,
para llenar de sangre
el mapa todo
de aquel Chile perdido y maniatado,
el odio secular.

Es cuatro de septiembre
y hoy Salvador Allende
viaja, en tierra, a los mármoles escritos,
pero su pueblo llora todavía ...
Llora,
bajo un ciprés largo y brillante
que regaron las lágrimas
y agita
su copa en el silencio de la tarde.
Esta tarde,
que aún recuerda
la herida abierta allá , en Viña del Mar …

Es cuatro de septiembre,
una fecha cualquiera
en el cristal sin vida de los televisores.

Cuatro de septiembre de 1990




LA LUMINARIA ROMPE…
La luminaria rompe el terciopelo
del tiempo detenido. Enfebrecida,
arde la piel, casi cristal, herida
en lluvia de alfileres. Alza el vuelo,

como gaviota que arañase el cielo,
el pensamiento en libertad. La vida
se perfuma de sándalo y anida
sedosa en nuestras sienes, como un velo

que pone beso a la caricia. Estalla
todo el fragor del mar en la cintura,
vertiéndonos su espuma en precipicio

y un campo de amapolas, donde calla
el susurro estival, se desfigura
herido por mil fuegos de artificio.




LUEGO SOMOS…
Luego somos etérea, algodonosa
almohada donde el mar se desvanece
más allá de la luz. La plata crece
en derredor su huella luminosa.

Nos derrotó el perfume de una rosa;
y el oro del verano, que se mece
curioso en el cristal, nos amanece
besándonos la piel. Llega amorosa,

otra vez más, la vida a la terraza,
como un pañuelo grande de colores
anudado al calor de la mañana.

La alborada del sur se nos abraza,
como una niña, al alba, entre rumores
lejanos de un sonido de campanas.




SE NOS ABRIÓ, ¿RECUERDAS…?
Se nos abrió, ¿recuerdas … ?, la mañana,
viajando a la ilusión en una noria
que el tiempo se olvidó bajo la historia
atrapado en un vals. Viena cercana

cincelada en la luz …; la porcelana
diminuta del Prater …; tu memoria,
poniéndole al lugar dedicatoria
con mirada de niña …; y la campana

de un mago de algodón en tu sonrisa,
me trajeron la luz de la acuarela
de nuestro amanecer al pensamiento,

al roce de los labios, con la brisa
avivando la llama de una vela
para alumbrar la magia del momento.




ES CASI MADRUGADA…
Es casi madrugada y retrocedo
a una tarde, en la radio, en el verano;
a aquel tiempo de plata, de la mano
de estas horas de luna, donde puedo

bordar de luz el pensamiento. Cedo
la palabra al recuerdo. Tan cercano
me llega tu perfume … Es tan temprano
en el reloj ahora, que hasta puedo

escucharte, la voz adolescente,
arropada en la música. Y presiento,
aromado otra vez de primavera,

que ha de bordar tu mano compañera
mi lienzo de vivir, hasta que el viento
nos devuelva a la mar eternamente.




Y YA DE MAR…
Y, ya de mar … Me asalta el pensamiento,
¿ tendré el aroma fresco de tu seda
pajareando, cercano, la vereda
desconocida, donde lleve el viento

de Dios mi caminar …?.¿ Tendrá el momento
tu luz de amanecer …?. La noche rueda
en su mágica senda. El alma queda
perdida en el paisaje que presiento

más allá del jardín. Me sobrecoge
el guiño de la aurora en la ventana,
su mortecina luz en lejanía …

Y me acerco a tu cuerpo, que me acoge
con un abrazo suave … La mañana
comienza ya a escribir su sinfonía.




SI TE PRECEDO…
Si te precedo rumbo a lo infinito,
asómame hasta el mar en tu mirada
y llévame la luz a la varada
esquina de los sueños. Cuanto he escrito

derrámalo en el viento manuscrito,
cuando el atardecer, por la nevada
de gaviotas … Susúrrale a la almohada
alguno de mis versos, que, marchito,

se deshojó en el vaso del olvido.
Yo estaré en el paisaje de tu estío,
primavera otra vez, mientras asoma

el alba a la ventana y al dormido
arenal desemboca, en oro, el río
con que el cielo bendice a la mañana.




TE MIRO…
Te miro, sobre el tiempo, en la mañana,
vencida el alba, niña todavía,
asomada al jardín de la armonía
y bañada de luz, en la temprana

caricia por llegar … Y se engalana
de juventud la tierna sinfonía
con qué mi sueño mece todavía
la cuna de vivir. En la ventana

de mi vagón otoño; en mi paisaje
el oro en las choperas … Han venido
de nuevo, con su loca algarabía,

las gaviotas al borde del encaje …
Me sacan del recuerdo con su ruido
y agradezco al Señor tu compañía.




SU NOMBRE…

-Un recuerdo a Vicente Ferrer-


Su nombre…

Era un nombre
repetido en millares de labios
rezando a la esperanza,
cada día,
en la tierra ancestral de los santones,
las castas y el exótico paisaje.
Era acaso
el nombre paternal de aquel que allana
la tierra y la dispone
para sembrar en ella.
Era el nombre sencillo
de quien ,
y sólo por amor,
reconvirtió su senda y su paisaje
para buscar a Dios en la pobreza…

Su nombre…

Era el clarín para sacar del sueño
la conciencia dormida
y acunar entre nubes la orfandad de los niños
que, teñidos de sol, se multiplican
para iniciar viaje
hacia ninguna parte…

Acaso el Ganges le sirvió de guía
para encontrar,
lejana,
una parcela
donde inventarse un techo
y compartirlo
con millares de seres…

Su nombre…

Sonó como un mensaje,
misionero,
como un eco
que llevara noticia
de los desheredados
hacia los cuatro puntos cardinales.

Atrapado en la lumbre
misteriosa
de una tierra perdida en lejanía
quiso, Vicente,
sembrar cariño encima de la roca
y hacer caricia el áspero suburbio.

Sólo tomó billete de ida en el viaje…

Y un día,
cuando en Europa
moría la primavera,
le tomó Dios la mano y lo llevó a la luz.

Cuentan que los caminos polvorientos
de la India
se llenaron de tímidas pisadas
de harijans,
que iniciaron viaje
hacia Bathalapalli, donde quiso
hermanarse a la tierra,
para decirle adiós
y que el paisaje,
lejano,
de Andrha Pradesh
se cubrió con un sari,
de ocaso permanente…

19 de junio de 2009


PALABRAS PARA PRESENTAR EL LIBRO "APUNTES JUNTO AL MAR DE LA MEMORIA", en la Casa de la Cultura de Fuengirola, el 23 de octubre de 2013

ALEJANDRO GATÓN RUIZ (Poeta)


Cuando Antonio me propuso que le asistiera en la presentación de su nuevo libro, recibí la noticia con cierto sobresalto.

¿Qué podría decir yo que no se haya dicho antes, cuando ha publicado –según figura en la contraportada del libro- dieciséis títulos, quince de poesía y uno en prosa? 

¡Cuántas personas destacadas en el campo de la literatura, que han presentado sus obras anteriores, durante treinta y ocho años, han elogiado brillantemente sus valores literarios!

Conocí a Antonio precisamente aquí en Fuengirola, a través de una amiga común, también poeta,. Me fui asomando a su obra en distintos encuentros posteriores, en Fuengirola y en Las Lagunas de Ruidera, en varios años de un certamen literario que lleva precisamente su nombre, “Antonio Ruiz López de Lerma”

Pensé que si apenas podría yo aportar algo nuevo, al menos, 

Me sentaré a su mesa y a su lado
estaré para hacerle compañía.
 

Mirando al mar. Su pasión profunda. En su superficie opaca resbalarán otras miradas, pero no la suya. Tienen otra visión sus ojos. Más allá del ultravioleta y más acá del infrarrojo. Sabe que allí están sus versos, mecidos por sus olas, que van arribando a su playa, una tras otra, y estallan de gozo en la blonda de su espuma.

Doce, trece, catorce… con su sedal, los ensarta en su soneto.

Para él, el mar no es una masa informe que se desplaza a merced de cualquier viento, Para él, el mar es una fuente inagotable de inspiración profunda. 

Don Quijote vio en las toscas paletas de los molinos manchegos, fabulosos gigantes de espada y lanza, y arremetió, al instante, contra ellos.

Antonio sabe descubrir en los improntus del mar, exacerbadas pasiones de enamorado fogoso que una y otra vez acosa en su cortejo de espuma con la magia de sus versos.

“…y se desliza,
bajo el cristal la playa, seducida
por el violento amante, que la arropa
tras el amor, porque quedó dormida.” 

Conoce todas las rimas y conduce con soltura y maestría por las sendas de la rima y de la métrica y, en su paleta, sabe escoger el color que más conviene para vestir su verso. Sujetará con brío las riendas de los catorce versos del soneto, y otras, las dejará correr a campo abierto, abandona el asfalto y las exigencias del tráfico, para subir y espigar versos silvestres en el  monte, que el viento fecundó en la Primavera, libre de ataduras y de freno, allá donde el espárrago y la seta no entienden de caminos y de sendas, como dice preciosamente en su poema:

“que no se da al jilguero partitura
ni condición al verbo del poeta.”

Salvaje, abrupto, rebelde solitario, como dice Atahualpa Yupanqui 

“…como el león de la sierra,
vivo y muero en soledad.”

Dispone de un verdadero arsenal de imágenes y preciosas metáforas que visten sus ideas de un impresionante colorido sin perder claridad y transparencia. Parecen situarnos ante una pantalla de alta definición, sin hilvanes, puntadas ni pespuntes, en la que formamos parte de la escena y nos hace vibrar en sintonía con sus sentimientos.

Es su exquisita sensibilidad que eleva lo sencillo y humilde a la categoría de lo sublime. Corta sus trajes con tal maestría, que hace que la vida esté elegantemente vestida, conservando a la vez, la belleza de las formas de su anatomía desnuda.

“Y pienso, si se pudiera                                                 
sembrar de césped la bruma
y salpicar de amapolas
la arena… Sobre las olas
con una tinta de espuma
donde mojara la pluma
una mano enamorada…”

Si es interesante constatar la soltura con que se mueve en el intrincado y complejo terreno de la preceptiva literaria, yo destacaría que su poesía no es un traje de firma en un escaparate de lujo, sino un despertar del sentimiento que surge exquisito y vivo.  Es la vida misma y no un maniquí la que se viste de fiesta. Él sabe descubrir el aleteo de la vida que palpita en las cosas pequeñas, en esas situaciones que a otros les podrían parecer triviales y sin relieve alguno. 

El misterio de la vida que bulle en los baberos de la escuela infantil:

“Ellos eran tres ruidos chiquitines
apenas perceptibles que llegaban
cada mañana al mundo de la tiza.” 

El sentimiento que le despierta una vida que comienza. Apenas un tejido en que explota, en su carta a un bebé:

“Un soplo esperanzado de ternura,
una gota de carne en luz de auroras.”

Asiste al pulso que le echa la indigencia de un             mendigo a la magnificencia de la fachada de la catedral. No gana el pulso. Pero no se rinde. No se deja abatir y sigue con paso vacilante guardando un difícil equilibrio al caminar por la delgada línea del umbral de la pobreza, intentando vender unas flores y unos cardos entre los privilegiados que degustan una taza de café en los veladores de la plaza:

“Se pierde en la tristeza su mirada
casi oculta en el gris de la visera.”

Esa mirada tierna hacia la anciana sentada frente al mar, que le recordaría, sin duda el famoso soneto de Sagrario Torres que tan profunda huella le produjo. “Una anciana en recoletos: En el pico de un banco está sentada…” 

“Lleva la vida escrita por la frente,
sentada en soledad y bebe el día
en un vaso de olvido…”
 

En el poema “Treinta años después” en el que vive la experiencia de su despertar de abuelo: 

“y, como entonces, tengo entre la mía
el calor de una mano chiquitina
calentando mi tiempo con sus dedos…
No me llama papá, me llama abuelo.”

No pasa junto al mar. Está sentado. No en una piedra a la que la ocasión le atara. Se llevó su propia silla. Con premeditación. Y a su compañera, con su silla también. No están de paso. Quieren sentir que es el mismo zumo el que se alberga en sus dos mitades. Que, sin su otra mitad, su fruta no se encuentra protegida.. Que se podría evaporar su verso, o al menos, oxidarse a la intemperie.

Bromas de la fotografía. En segundo plano, rompe en espuma una ola del mar. Pero, si se la mira con ojos de primer plano, la cosa cambia sustancialmente. Ya no es una ola, sino ectoplasma espiritista,
                         saeta algodonada,
                         aspersor de riego que, brotando de la frente de Paquita, se amplía, se difunde y pulveriza su pensamiento y lo transmite, en telepatía, regando abundantemente la frente del poeta. Es una  corriente eléctrica. Es un pañuelo de seda que los unce al carro de la vida. A través de dicha silueta, blanca algodonosa pluma, hace de apuntador de escena que, en la concha de la playa, va dictándole al poeta

Apuntes junto al mar de la memoria.





































2 comentarios:

Alicia Avoledo dijo...

Como siempre, la poesía de Antonio nos lleva por senderos intimistas, invitándonos a desgranar nuestras propias emociones. Ver poesía aún en la miseria, en la adversidad o en la muerte, es territorio privado de las almas sensibles, capaces de interpretar el violín de la poesía. Los lectores,atónitos, vemos desplegar ante nosotros un manto de sensaciones que armonizadas por el conocimiento de la técnica se convierten en obras subyugantes y envolventes, como un Rubens o un Beethoven.
Gran trabajo, gran poeta, gran persona.

Chus Álvarez dijo...

Apreciado Antonio,
Desde el Centro Español no queremos dejar pasar la oportunidad de felicitarle en tan señalada fecha.
De parte de todo el Directorio y el resto del equipo, le deseamos un dichoso día por su cumpleaños.
No olvide que nuestro Centro es su casa, cuente con nosotros siempre que lo estime oportuno.
Deseamos volver a verle para disfrutar de su compañía y su ARTE.
Un afectuoso abrazo desde Quito. Centro Español